Animales mitológicos, monstruos, zombies, cientos de calabazas y hasta un Santa Claus sentado en una carroza de los Cazafantasmas. Así es como transcurrió la edición número 50 del desfile de Halloween, en la sexta avenida de Manhattan.
Para las 8:30 de la noche, era fácil perderse y no encontrarse, entre tantas personas disfrazadas y la música con alto volumen. Sin embargo, la Policía de Nueva York preparó un dispositivo de seguridad con más de 2,000 efectivos, el cual se mantendrá activo pasadas las 10:30 de la noche, hora en la que culminó el desfile.
Estuvo prohibida la asistencia a la actividad con bebidas alcohólicas y tampoco estaba permitido dejar paquetes en el suelo, lo cual debía ser alertado a las autoridades.
Si bien no hubo amenaza creíble antes ni durante el desfile de Halloween, las protestas en la Gran Manzana, debido al conflicto entre Israel y Palestina, impulsaron al NYPD para activar un dispositivo de máxima seguridad.
El desfile de Halloween es una tradición en las calles de Nueva York, donde estadounidenses, hispanos y personas de otros orígenes disfrutan entre familia y amigos. Los disfraces son el mayor atractivo y ocurrencia, además de la música, bailes y juegos.