Santo Domingo, RD.-Representantes de la comunidad china en República Dominicana expresaron su inconformidad por el cierre de al menos 15 establecimientos comerciales, alegando que las medidas fueron tomadas sin fundamentos sólidos. Durante una rueda de prensa, Rosa NG, vocera y líder de la comunidad, denunció que estas acciones tienen un trasfondo discriminatorio.
NG explicó que las clausuras se han justificado con señalamientos como la falta de botiquines, señalización inadecuada o empleados con pulseras, aspectos que según dijo podrían corregirse sin necesidad de cerrar los negocios. “Hay que evaluar qué intereses se ocultan detrás de estas decisiones”, declaró. Asimismo, respondió a las críticas de algunos comerciantes dominicanos que acusan a los negocios chinos de competencia desleal. Según NG, los precios más bajos se deben a importaciones directas desde China y al conocimiento del idioma y mercado por parte de sus connacionales.
Mano de obra extranjera y legalidad laboral
Frente a las denuncias sobre la contratación de trabajadores indocumentados, Rosa NG instó a los empresarios chinos a no emplear haitianos sin estatus migratorio legal, y recordó la legislación nacional que exige un 80 % de personal dominicano y un 20 % extranjero, siempre que esté debidamente legalizado, recalcó que el cumplimiento de las leyes debe ser una prioridad, sin importar la nacionalidad.
Piden condiciones justas para competir
El Consejo Nacional del Comercio en Provisiones (CNCP) ha denunciado en múltiples ocasiones que la operación de cientos de comercios chinos representa una competencia desigual, afectando gravemente a las micro, pequeñas y medianas empresas dominicanas. También han solicitado mayor vigilancia sobre la emisión de licencias comerciales y el funcionamiento diario de estos negocios.
Desde la comunidad china se rechazan las acusaciones sobre supuestas evasiones aduanales. “Dicen que Aduanas no cobra a los chinos. Eso es falso, Aduanas cobra, y a veces cobra bastante”, afirmó NG, subrayando que muchos de los señalamientos obedecen a prejuicios y estigmas históricos que fomentan la discriminación.