En la zona sur de Chile, una región duramente golpeada por la sequía, se ha desarrollado una nueva semilla de arroz que promete revolucionar su producción.
Esta variedad, capaz de prosperar con un uso reducido de agua, resiste condiciones climáticas más severas sin sacrificar su rendimiento, el ingeniero agrícola Javier Muñoz, de 25 años, cultivó este arroz en Ñiquén, Región del Ñuble, y gracias a una investigación en su propio terreno, logró disminuir el consumo hídrico a la mitad, manteniendo los mismos niveles de cosecha que con el sistema tradicional de inundación.
La técnica fue liderada por la investigadora Karla Cordero del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), motivada por los efectos de la sequía que afecta al país desde hace más de una década. Cordero desarrolló una variedad llamada Jaspe, resultado del cruce de semillas chilenas con una especie rusa, sin necesidad de modificación genética. Utilizó el Sistema de Intensificación del Cultivo de Arroz (SRI), creado en Madagascar en los años 80, que alterna inundación y riego intermitente, lo que permitió mantener una productividad estable usando menos semillas y agua.
Después de casi dos décadas de pruebas en laboratorios y terrenos agrícolas, los resultados fueron presentados en el Congreso Mundial del Arroz 2023, gracias a un convenio entre el INIA y una empresa privada, Jaspe estará disponible comercialmente en breve. Además, se ha coordinado con el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura para implementar esta metodología en países como Brasil, Uruguay y Ecuador, ampliando su impacto a nivel continental.