Francia.- El Tribunal Correccional de París se prepara para un veredicto que podría cambiar las reglas del juego en redes sociales. Este lunes, diez personas conocerán su suerte tras ser acusadas de orquestar y amplificar una campaña de odio contra la primera dama de Francia, Brigitte Macron. La fiscalía no ha sido tibia: pide hasta 12 meses de prisión y multas de 8.000 euros por difundir el bulo de que la esposa del mandatario es una mujer transgénero.
El caso no solo señala a «instigadores» como videntes y escritores, sino que pone en la mira a los «seguidores» que, con un simple «me gusta» o compartiendo contenido manipulado —como una portada falsa de la revista Time—, ayudaron a destruir la tranquilidad de la familia Macron. Tiphaine Auzière, hija de la primera dama, describió un panorama desolador ante el tribunal: una madre «constantemente nerviosa» y un daño emocional que ha traspasado la pantalla para afectar la salud física de Brigitte.