PUERTO PRÍNCIPE. – La violencia descontrolada en Haití ha alcanzado un nuevo punto crítico este lunes. El Centro Hospitalario Fontaine, ubicado en la zona de Duvivier en Cité Soleil, se vio obligado a realizar una evacuación de emergencia en medio de enfrentamientos armados entre una coalición de las bandas más peligrosas del país.
El personal médico y de enfermería tuvo que huir escoltando a pacientes en condiciones extremas. Al momento del ataque, la unidad neonatal albergaba a once recién nacidos, de los cuales siete dependían de asistencia de oxígeno para sobrevivir. Asimismo, diez mujeres en la sala de maternidad incluyendo tres recién operadas de cesárea y dos pacientes recién salidos de cirugía por heridas de bala, tuvieron que ser trasladados en condiciones de alto riesgo.
Una coalición criminal en ofensiva Según reportes locales, el asalto fue ejecutado por una alianza táctica entre las bandas «Talibán», «Chen Mechan» y la temida «400 Mawozo». El ataque no solo paralizó los servicios de salud, sino que provocó el desplazamiento forzado de cientos de civiles que huyeron de sus hogares para evitar ser alcanzados por el fuego cruzado.
Por su parte, la organización Médicos Sin Fronteras (MSF) informó haber atendido a más de 40 víctimas por disparos en menos de 12 horas, subrayando la magnitud de la tragedia. Entre los heridos se reportó un guardia de seguridad alcanzado por una bala perdida dentro de las instalaciones hospitalarias.
Crisis de seguridad persistente A pesar del despliegue de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF) el pasado abril para restaurar el orden, las bandas criminales mantienen el control de más del 90% de la capital. Tras un 2025 que dejó un saldo de casi 6,000 muertos, la situación en Puerto Príncipe sigue siendo un desafío humanitario para la comunidad internacional, con un sistema de salud que colapsa ante el asedio constante de los grupos armados.