Una serie de bombardeos israelíes ocurridos en la ciudad de Deir al Balah, en el centro de la Franja de Gaza, provocaron la muerte de seis integrantes que resguardaban un cargamento de insumos médicos. Según informaciones del gobierno gazatí y medios locales, los escoltas fallecidos pertenecían a comités de seguridad y a grupos voluntarios que escoltaban los camiones para evitar que fueran saqueados.
Las autoridades de Gaza, bajo administración de Hamás, emitieron un comunicado condenando el hecho y calificándolo como “un acto criminal atroz”. Indicaron que las víctimas desempeñaban labores de apoyo humanitario y aseguraron que el objetivo del ataque era frenar la distribución de ayuda vital en la zona. El gobierno local también acusó a Israel de querer sembrar el desorden y la confusión entre la población civil mediante estas ofensivas.
Por su parte, el Ejército de Israel afirmó haber dirigido sus acciones contra una casa de cambio que, según alegan, financia las operaciones de Hamás. En paralelo, se reportó el saqueo de 15 camiones del Programa Mundial de Alimentos (PMA) destinados a abastecer panaderías en el enclave. Hamás, por su lado, resaltó el respaldo internacional recibido tras la difusión de un comunicado de 80 países, señalando que este manifiesto refleja un creciente rechazo a lo que denominan como un “genocidio” en Gaza.