La Altagracia — La industria turística dominicana experimenta una transformación estructural caracterizada por la transición de un modelo centrado en ofertas de bajo costo hacia un esquema diversificado y enfocado en el segmento de lujo, según afirmó Juan Bancalari, presidente de la Asociación Nacional de Hoteles y Turismo (Asonahores).
El titular del gremio hotelero señaló que, si bien el turismo accesible mantiene su peso como base operativa, el país ha logrado atraer marcas internacionales de alto perfil y complejos cuyos alojamientos alcanzan tarifas de entre 1,000 y 2,000 dólares por noche. Esta elevación de la oferta va acompañada del fortalecimiento de nichos de alto consumo como el turismo náutico, deportivo, de negocios y la oferta gastronómica fuera de los complejos hoteleros.
En el mapa de desarrollo regional, Bancalari destacó la consolidación de nuevos polos turísticos:
Miches: Posicionado como un destino emergente de rápido crecimiento e inversión tras la pandemia.
Samaná y Cabrera: Enfocados en el ecoturismo, la actividad marítima y el desarrollo inmobiliario de alto valor.
Puerto Plata: Impulsado por el turismo de cruceros y el proyecto Punta Bergantín
Bávaro-Punta Cana: Mantiene el liderazgo como motor del sector, expandiendo su oferta complementaria de restaurantes y eventos internacionales.
Finalmente, Asonahores enfatizó la necesidad de acompañar el crecimiento del sector con inversión en infraestructura vial, ordenamiento territorial y la integración de municipios como Higüey y Boca de Yuma mediante atractivos culturales y gastronómicos propios.