Nueva York. — El exgobernador Andrew M. Cuomo, quien busca regresar al poder a través de una candidatura independiente para la alcaldía de Nueva York, ha intensificado su presencia en Staten Island y en vecindarios del sur de Brooklyn, modificando su mensaje para atraer a votantes republicanos y moderados.
En el corazón del sur de Brooklyn, donde el emblemático Greenhouse Café ha sido escenario de bodas y almuerzos dominicales por más de 40 años, John Keegan, de 62 años, representa el tipo de votante que Cuomo intenta conquistar. Keegan es un elector independiente que apoyó al expresidente Donald Trump en las elecciones pasadas, pero asegura haberse sentido decepcionado durante su segundo mandato.
Aunque reconoce no simpatizar con el candidato republicano Curtis Sliwa, Keegan tampoco considera una opción votar por el demócrata Zohran Mamdani, identificado con el ala más progresista del partido.
¿La alternativa sería entonces Andrew Cuomo? “Definitivamente no”, respondió con firmeza. “La razón por la que la ciudad de Nueva York está en problemas es por culpa de Cuomo. Su regreso a la política es un insulto para el pueblo de Nueva York”, agregó, aludiendo además al escándalo de acoso sexual que llevó a Cuomo a renunciar al cargo de gobernador en 2021, acusaciones que él ha negado categóricamente.
A pesar del rechazo de algunos electores, la esperanza del exgobernador se centra en votantes desencantados como Carmen Rojas, una demócrata registrada que votó por Trump el año pasado, y Steven Scalici, residente del sur de Staten Island, ambos escépticos del liderazgo de Sliwa y abiertos a una alternativa “fuera de las líneas tradicionales del partido”.
Con un tono más conciliador y un mensaje de “restaurar el equilibrio” en la ciudad, Andrew Cuomo busca reinsertarse en la vida política tras su abrupta salida, tratando de posicionarse como una figura moderada entre los extremos de la derecha trumpista y la izquierda progresista.
El desafío para Cuomo será monumental: reconstruir la confianza pública en una ciudad polarizada y convencer a los votantes de que su regreso no representa el pasado, sino una segunda oportunidad para Nueva York.