El ministro de Información pakistaní, Attaullah Tarar, advirtió que su gobierno dispone de «datos confiables» que apuntan a una posible ofensiva militar por parte de la India en las próximas 36 horas, esta grave acusación surge en medio de una creciente tensión entre ambos países, luego de un atentado en la región de Cachemira que dejó 26 turistas fallecidos, el incidente ha intensificado un conflicto histórico entre dos potencias nucleares con múltiples disputas sin resolver.
Tras el ataque en la zona montañosa de Pahalgam, el gobierno indio responsabilizó a Pakistán, algo que Islamabad niega categóricamente. Como represalia, India ha endurecido sus políticas, incluyendo la anulación de visas para ciudadanos pakistaníes y la suspensión parcial del Tratado del Agua del Indo, un acuerdo emblemático entre ambas naciones. Estas decisiones han provocado inquietud en la comunidad internacional.
Ante el aumento del riesgo de enfrentamiento, Estados Unidos y China han llamado a la contención, el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, anunció contactos con ambos gobiernos para evitar una escalada. Por su parte, China expresó su preocupación por las consecuencias que un conflicto armado podría tener en la estabilidad regional, a esto se suma una escalada militar: Pakistán reportó el derribo de un dron indio, mientras que India realizó ensayos de misiles de largo alcance, acompañados de choques fronterizos durante cinco noches consecutivas.