NUEVA YORK.– La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, utilizó su intervención ante la Asamblea General de las Naciones Unidas para defender un futuro de las relaciones internacionales basado en el diálogo, el rechazo a la violencia y la búsqueda de soluciones negociadas a los conflictos que afectan a diferentes regiones del mundo.
Durante su discurso, Rodríguez sostuvo que alcanzar una paz justa, duradera y respetuosa de la dignidad de las partes involucradas no debe considerarse una aspiración imposible, sino una vía necesaria para enfrentar las guerras y reducir sus consecuencias sobre las poblaciones civiles.
La dirigente venezolana planteó que la comunidad internacional debe privilegiar el entendimiento sobre la confrontación y buscar mecanismos diplomáticos capaces de acercar posiciones incluso en medio de profundas diferencias.
PAZ CON JUSTICIA SOCIAL
Rodríguez vinculó la construcción de sociedades más estables con la necesidad de impulsar un modelo de desarrollo acompañado de justicia social e inclusión.
Según la posición expuesta por la mandataria, reducir la pobreza y las desigualdades resulta indispensable para disminuir el impacto de las crisis que afectan a cientos de millones de personas, particularmente en los países que integran el denominado Sur Global.
Durante su intervención también expresó la solidaridad de Venezuela con las poblaciones afectadas por guerras y enfrentamientos armados.
“Venezuela, que hoy sabe exactamente lo que es levantar a sus hijos de la niebla, extiende su solidaridad”, manifestó Rodríguez al referirse a quienes sufren directamente las consecuencias de los conflictos.
CUESTIONA LAS SANCIONES ECONÓMICAS
Otro de los puntos centrales de su discurso estuvo relacionado con las sanciones económicas y financieras internacionales.
Rodríguez argumentó que estas medidas restringen las posibilidades económicas de los países afectados y terminan teniendo consecuencias sobre sus procesos de desarrollo humano.
Se trata de una posición sostenida por el gobierno venezolano, que durante años ha cuestionado las sanciones impuestas al país y ha reclamado su levantamiento. Estados Unidos y otros gobiernos, por su parte, han vinculado diferentes sanciones a asuntos relacionados con democracia, derechos humanos y gobernabilidad.
LA ENERGÍA COMO DESAFÍO MUNDIAL
La seguridad energética ocupó igualmente un espacio destacado dentro del mensaje venezolano.
Rodríguez planteó que la comunidad internacional enfrenta el desafío de alcanzar simultáneamente tres objetivos: garantizar un suministro energético estable, mantener precios accesibles y avanzar hacia una mayor sostenibilidad ambiental.
La presidenta encargada defendió además el compromiso de Caracas con la protección de la naturaleza y sostuvo que los derechos medioambientales resultan indispensables para preservar la vida y garantizar el desarrollo de las futuras generaciones.
CRÍTICAS AL SISTEMA ECONÓMICO INTERNACIONAL
Rodríguez cuestionó también aspectos del funcionamiento de las instituciones que regulan el intercambio económico mundial.
Desde la perspectiva presentada por la mandataria, el sistema internacional necesita mecanismos supranacionales que contribuyan a proteger la producción y las industrias nacionales, en lugar de estructuras que puedan ser utilizadas para ejercer presión económica sobre determinados países.
También reclamó evitar el deterioro o cierre de sectores industriales, las interrupciones de la producción y los incrementos de los costos energéticos que puedan resultar difíciles de asumir para las familias.
Para Rodríguez, la estabilidad del suministro energético no representa únicamente un asunto relacionado con petróleo, gas o electricidad, sino que está directamente vinculada con el funcionamiento de la economía mundial y las oportunidades de desarrollo.
VENEZUELA LLEVA SU POSICIÓN A LA ONU
La intervención de Delcy Rodríguez se produjo en una Asamblea General marcada por debates sobre guerras, seguridad internacional, energía, desarrollo, pobreza, cambio climático y las relaciones entre las principales potencias mundiales.
Desde el escenario de Naciones Unidas, la presidenta encargada venezolana presentó la posición de su gobierno en favor de una política internacional que, según planteó, coloque el diálogo por encima de la confrontación y la negociación por encima de la violencia.
Su mensaje también buscó situar en el debate internacional las preocupaciones de Venezuela sobre las sanciones económicas, la justicia social, la producción nacional y el acceso estable y asequible a la energía.
En una semana en que Nueva York se ha convertido nuevamente en el centro de la diplomacia mundial, Venezuela llevó ante Naciones Unidas su visión sobre algunos de los principales desafíos políticos, económicos y sociales que enfrenta actualmente la comunidad internacional.