SEÚL, COREA DEL SUR.– El jurista internacional Franklin Hoet Linares, socio fundador principal de Hoet & Partners y presidente vitalicio de la Asociación Mundial de Juristas, dirigió un artículo de opinión al Poder Judicial de la República de Corea en el que hace un llamado a preservar rigurosamente los principios del debido proceso, la presunción de inocencia, la proporcionalidad, la igualdad ante la ley y la independencia judicial en los procedimientos relacionados con Lee Man-hee, presidente de la Iglesia de Jesús Shincheonji y fundador de Cultura Celestial, Paz Mundial, Restauración de la Luz (HWPL).
Hoet Linares inicia su planteamiento expresando respeto y confianza en las instituciones judiciales surcoreanas. Sostiene que uno de los principales indicadores de la fortaleza de una sociedad democrática es su capacidad para aplicar la ley de manera justa a todas las personas, independientemente de su popularidad, poder, posición social o de la atención pública que pueda generar un determinado proceso.
Según el jurista, precisamente los casos que despiertan un elevado interés público representan una prueba particularmente importante para las instituciones judiciales. En esas circunstancias, considera esencial proteger con especial cuidado garantías fundamentales como la presunción de inocencia y el derecho de toda persona acusada a recibir un proceso justo.
NO BUSCA PRONUNCIARSE SOBRE CULPABILIDAD O INOCENCIA
Uno de los aspectos centrales del documento es que Hoet Linares deja expresamente establecido que no pretende determinar el fondo de las acusaciones contra Lee Man-hee ni interferir con las facultades del tribunal.
El jurista reconoce que esa responsabilidad corresponde exclusivamente al Poder Judicial de Corea. Su intervención, explica, está dirigida a destacar la importancia de que los procedimientos continúen desarrollándose conforme a principios jurídicos universalmente reconocidos.
Hoet Linares escribe desde su experiencia profesional en el derecho internacional y recuerda que ha ejercido en tres ocasiones como presidente mundial de la Asociación Mundial de Juristas, organización de la que actualmente es presidente vitalicio.
También destaca el principio histórico de esa organización: “Pax Orbis ex Iure”, es decir, “La paz mundial a través del derecho”, señalando que desde 1967 la entidad trabaja en favor de la paz internacional mediante el fortalecimiento del Estado de derecho.
PRESUNCIÓN DE INOCENCIA Y PRISIÓN PREVENTIVA
El artículo dedica especial atención a la presunción de inocencia, principio según el cual toda persona acusada debe ser considerada inocente mientras su culpabilidad no haya sido establecida mediante un proceso judicial justo.
Hoet Linares sostiene además que la prisión preventiva debe mantenerse como una medida excepcional, utilizada únicamente cuando resulte necesaria y proporcional para proteger la integridad del procedimiento judicial o la seguridad pública.
Dentro de ese análisis, pide considerar las circunstancias particulares de Lee Man-hee.
El documento señala que Lee tiene 95 años, mantiene residencia permanente, ha cooperado con las autoridades judiciales y continúa teniendo una vida pública activa.
Para Hoet Linares, la edad avanzada y las condiciones de salud adquieren especial relevancia al determinar si una medida de privación de libertad continúa siendo necesaria y proporcional.
El jurista argumenta que garantizar a una persona de avanzada edad y con necesidades médicas la posibilidad de participar plenamente en su defensa no debe interpretarse como un privilegio o un acto de indulgencia.
Por el contrario, considera que se trata de una manifestación de los principios de equidad y humanidad que deben acompañar la administración de justicia.
DESTACA LA TRAYECTORIA INTERNACIONAL DE HWPL
Otro componente importante del artículo está relacionado con las actividades internacionales desarrolladas por HWPL, organización fundada por Lee Man-hee.
Hoet Linares afirma haber observado durante años iniciativas de la organización orientadas a promover la paz, el diálogo y la reconciliación mediante métodos no violentos y cooperación internacional.
Según el texto, HWPL ha trabajado con gobiernos, organizaciones de la sociedad civil, educadores y líderes religiosos en iniciativas relacionadas con educación para la paz, diálogo interreligioso y resolución de conflictos.
El jurista destaca particularmente las acciones desarrolladas en Mindanao, Filipinas, donde señala que iniciativas que involucraron a dirigentes católicos y musulmanes contribuyeron al diálogo y a los esfuerzos de reconciliación después de décadas de violencia.
Hoet Linares considera que, independientemente de las opiniones que puedan existir sobre el liderazgo religioso de Lee Man-hee, estas actividades deben ser consideradas dentro de una trayectoria dedicada a promover mecanismos pacíficos para enfrentar conflictos.
LIBERTAD RELIGIOSA BAJO OBSERVACIÓN INTERNACIONAL
El documento también aborda la dimensión internacional que pueden adquirir los procesos judiciales relacionados con dirigentes o comunidades religiosas.
Según Hoet Linares, estos casos suelen recibir especial atención porque permiten observar cómo los sistemas jurídicos aplican principios como la igualdad ante la ley, la justicia imparcial y la libertad de religión o de creencias.
En ese sentido, sostiene que una aplicación rigurosa e imparcial de estos principios puede fortalecer no solamente la confianza de los ciudadanos en sus instituciones, sino también la percepción internacional sobre la independencia y solidez del sistema judicial.
CONFIANZA EN LA JUSTICIA SURCOREANA
Pese a las preocupaciones planteadas, el jurista expresa confianza en que el Poder Judicial de la República de Corea continuará examinando el proceso con independencia, diligencia e imparcialidad.
Su petición fundamental es que las decisiones judiciales relacionadas con Lee Man-hee permanezcan sustentadas exclusivamente en el derecho, las evidencias y las garantías procesales correspondientes, evitando cualquier influencia derivada de presiones externas, prejuicios o controversias públicas.
Hoet Linares concluye defendiendo que la verdadera fortaleza de la justicia se demuestra cuando los principios jurídicos son aplicados de manera coherente, justa y sin temor ni favoritismos.
Para el presidente vitalicio de la Asociación Mundial de Juristas, proteger esas garantías no solamente beneficia a la persona que comparece ante un tribunal, sino que también fortalece la confianza de toda la sociedad en sus instituciones democráticas y en el Estado de derecho.
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