WASHINGTON, D.C. – El presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva instruyendo la colocación de avisos de advertencia en las exhibiciones del Museo Nacional de Historia Americana del Smithsonian, al considerar que la institución no presenta una visión precisa de la historia de Estados Unidos.
La medida representa una nueva escalada en el enfrentamiento entre la Casa Blanca y la Institución Smithsonian, luego de la publicación de un informe de 162 páginas elaborado por la administración, en el que se acusa al museo de promover una agenda de «activismo político» y de debilitar la confianza del público en las instituciones estadounidenses.
Según la orden ejecutiva, los letreros deberán informar a los visitantes que, a juicio de la administración, el museo no refleja con exactitud la historia del país. Además, el documento sugiere que se indiquen otros lugares donde, según el gobierno federal, la historia de Estados Unidos esté mejor representada, aunque no especifica cuáles serían esos sitios.
La orden también instruye a varios funcionarios federales a trabajar para «restaurar la confianza» en la Institución Smithsonian y procurar que sus exhibiciones se ajusten a las conclusiones del informe de la Casa Blanca.
El documento sostiene que el museo ha dejado de resaltar adecuadamente los logros de los Padres Fundadores y otros acontecimientos que, según la administración, deben ocupar un lugar central durante las conmemoraciones por el 250.º aniversario de la independencia de Estados Unidos.
La directora del museo, Anthea M. Hartig, ha rechazado previamente las críticas de la Casa Blanca y ha defendido el trabajo de la institución, afirmando que su misión es presentar la historia estadounidense en toda su complejidad, incluyendo sus avances, desafíos y diferentes perspectivas.
Hasta el momento, la Institución Smithsonian no ha emitido comentarios oficiales sobre la nueva orden ejecutiva.
La decisión del presidente Trump ha reavivado el debate sobre el papel de los museos nacionales, la interpretación de la historia y el equilibrio entre la investigación académica y las políticas públicas en la preservación del patrimonio histórico de Estados Unidos.