Rabat. — La persistente guerra en Oriente Medio ha desencadenado una de las secuencias de perturbaciones económicas más complejas y de mayor alcance en la historia reciente de la región MENA (Oriente Medio y Norte de África). Así lo alertó este lunes en Rabat el director del departamento de Oriente Medio y Asia Central del Fondo Monetario Internacional (FMI), Jihad Azour, quien describió el panorama actual como un «fuerte choque» que golpea directamente sectores estratégicos globales.
De acuerdo con el alto funcionario, las hostilidades han desestabilizado los mercados energéticos, encarecido los costos de producción, amenazado la seguridad alimentaria y endurecido el acceso al financiamiento externo debido a una «mayor aversión al riesgo» por parte de los inversionistas.
Una tormenta perfecta de presiones Lo que vuelve crítica la situación actual es que el conflicto armado coincide con otros tres desafíos estructurales de escala global: la transición energética, el cambio climático y la irrupción de la inteligencia artificial. Todo esto ocurre mientras los gobiernos locales lidian con altos niveles de deuda pública y la urgente necesidad de generar empleo para una población joven que crece con rapidez.
Debilidades al descubierto y un giro diplomático inesperado
Para el FMI, esta crisis expone las vulnerabilidades históricas de la región, tales como la falta de diversificación productiva y la dependencia energética. No obstante, Azour señaló que el escenario también puede transformarse en una oportunidad para replantear los modelos económicos actuales y acelerar reformas estructurales que mejoren las perspectivas a largo plazo.
Mientras la economía regional se resiente, el tablero político sumó un nuevo capítulo de alta tensión este lunes. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró a través de su plataforma Truth Social que las autoridades iraníes solicitaron un encuentro bilateral que se celebrará este martes en Doha (Catar), país que actúa como mediador junto a Pakistán. El anuncio de Trump se produjo pocas horas después de que el Ministerio de Exteriores de Irán negara públicamente cualquier reunión técnica destinada a implementar un acuerdo de paz.