Tener hijos después de los 40 años en Estados Unidos: una decisión cada vez más común que redefine la vida familiar y financiera

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FUENTE EXTERNA

Estados Unidos está experimentando un cambio significativo en la forma en que las personas construyen sus familias. Cada vez más hombres y mujeres deciden convertirse en padres después de los 40 años, impulsados por factores como el desarrollo profesional, la estabilidad económica, el acceso a tratamientos de fertilidad y los cambios en las prioridades personales.

Sin embargo, esta tendencia también está creando una nueva realidad financiera para miles de familias. Mientras generaciones anteriores solían criar a sus hijos durante sus años más productivos laboralmente, muchos padres actuales enfrentan el reto de pagar guarderías, educación universitaria y gastos médicos al mismo tiempo que intentan prepararse para la jubilación.

De acuerdo con datos del Centro Nacional de Estadísticas de Salud de Estados Unidos, las mujeres mayores de 40 años representaron el 4.3 % de todos los nacimientos en 2025, un aumento considerable frente al 1.2 % registrado en 1990. Además, la edad promedio de las madres primerizas alcanzó un récord histórico de 27.5 años.

Los expertos explican que las ventajas de la maternidad y paternidad tardías son evidentes. Los padres suelen tener mayor madurez emocional, estabilidad económica, experiencia de vida y carreras profesionales más consolidadas. Diversas investigaciones también han encontrado que los hijos de madres mayores suelen obtener mejores resultados en evaluaciones tempranas debido a los mayores niveles educativos y económicos de sus familias.

Sin embargo, detrás de estos beneficios existe una realidad financiera compleja.

David Lamp, asesor financiero de la firma Brighton Jones en Seattle, explica que cuando la crianza comienza más tarde, las familias tienen menos margen de maniobra para corregir errores financieros o recuperarse de gastos inesperados.

“Cuando todo comienza más tarde en la vida, hay menos tiempo para ajustarse. Muchas personas están financiando la educación de sus hijos mientras simultáneamente intentan aumentar agresivamente sus ahorros para el retiro”, señaló.

Uno de los casos que refleja esta situación es el de Ed Myrick, quien se convirtió en padre a los 50 años. Durante el primer año de vida de su hijo depositó 75,000 dólares en un plan universitario 529 para garantizar su educación futura.

Myrick había abandonado una carrera bancaria para dedicarse al cuidado de sus padres envejecientes. Posteriormente se reinventó como inversionista inmobiliario, una decisión que le permitió tener mayor flexibilidad para compartir tiempo con su hijo, aunque también significó renunciar a beneficios tradicionales como seguro médico empresarial y planes de retiro patrocinados por empleadores.

Mientras muchos de sus amigos disfrutan de la jubilación, viajan o viven una nueva etapa de independencia, Myrick y su esposa continúan inmersos en la crianza de un niño pequeño.

“Tenemos la oportunidad de estar presentes en la vida de nuestro hijo de una manera que probablemente no habríamos podido cuando éramos más jóvenes”, comentó.

No obstante, reconoce que sus ahorros para el retiro podrían cubrir apenas unos siete años de gastos familiares. Además, estima que cuando comience a recibir beneficios del Seguro Social obtendrá alrededor de 1,200 dólares mensuales, una cantidad que ni siquiera cubriría completamente los impuestos y seguros de su vivienda.

Por otro lado, la historia de Lisa Kalodner ilustra otro de los desafíos más frecuentes: la fertilidad.

Lisa tuvo a su primera hija a los 40 años y posteriormente un segundo hijo gracias a tratamientos de fertilización in vitro (IVF). El proceso incluyó tres ciclos de tratamiento y tuvo un costo aproximado de 80,000 dólares. Aunque su empleador cubrió 35,000 dólares mediante beneficios corporativos, la familia tuvo que asumir de su bolsillo los 45,000 dólares restantes.

Kalodner reconoce que esperó para formar una familia porque estaba enfocada en construir una exitosa carrera en ventas farmacéuticas. Hoy ocupa una posición ejecutiva que exige viajes frecuentes y largas jornadas laborales.

Sin embargo, ahora enfrenta una difícil decisión: mantener una carrera altamente remunerada o reducir sus responsabilidades para pasar más tiempo con sus hijos.

“Pienso en estos desafíos todos los días. Llegar a esta posición profesional tomó décadas de esfuerzo, y no estoy segura de que pudiera recuperarla si me alejara del mercado laboral”, explicó.

La ejecutiva ha considerado aceptar un territorio de ventas más pequeño, trabajar desde casa o incluso cambiar de empleo, pero reconoce que cualquiera de estas decisiones podría costarle cientos de miles de dólares en ingresos futuros.

Su situación refleja un dilema cada vez más común entre los padres mayores: equilibrar la crianza de los hijos con los años de mayores ingresos de sus carreras.

Otro aspecto importante es que muchos padres mayores continúan trabajando cuando sus hijos apenas comienzan la universidad. En el caso de Kalodner, tendrá 61 años cuando su hijo menor se gradúe de la escuela secundaria.

Su esposo, Dave, esperaba retirarse entre los 60 y 65 años, pero reconoce que la llegada tardía de los hijos podría obligarlo a permanecer más tiempo en el mercado laboral.

“Definitivamente no quiero trabajar hasta los 90 años”, comentó entre risas.

La experiencia también ha llevado a Lisa a reflexionar sobre decisiones pasadas. Afirma que desearía haber congelado sus óvulos cuando un médico se lo recomendó a los 32 años, ya que considera que habría aumentado sus probabilidades de éxito y posiblemente reducido los costos y el tiempo necesarios para lograr un embarazo.

A pesar de todos los desafíos financieros, emocionales y profesionales, la mayoría de los padres entrevistados coinciden en un punto: no cambiarían la experiencia por nada.

Muchos aseguran que la madurez, la estabilidad emocional y la perspectiva que han adquirido con los años les permiten valorar más profundamente cada etapa de la crianza.

La tendencia demuestra que la definición tradicional de la familia está cambiando en Estados Unidos. Cada vez más personas están demostrando que la maternidad y la paternidad no tienen una edad exacta, aunque sí requieren una planificación financiera más cuidadosa que nunca.

Reportaje especial para News Digital TV (NDTV)

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