Tras un exhaustivo juicio de 39 días, un jurado federal en Miami emitió este viernes un veredicto de culpabilidad contra cuatro figuras clave en el complot que terminó con la vida del presidente haitiano Jovenel Moïse en julio de 2021. Con este fallo, la justicia de Estados Unidos reafirma que el sur de Florida fue el epicentro logístico, financiero y operativo de la conspiración.
Los declarados culpables son:
Antonio Intriago y Arcángel Pretel Ortiz: Directivos de la empresa de seguridad con sede en Doral que reclutó a los mercenarios.
Walter Veintemilla: El financista que movilizó los fondos para la operación.
James Solages: Ciudadano haitiano-estadounidense que actuó como enlace clave en el terreno.
El complot: De «arresto legal» a ejecución sanguinaria
Las pruebas presentadas ante la jueza Jacqueline Becerra revelaron una trama compleja que comenzó en febrero de 2021. Según la fiscalía, el plan original consistía en arrestar a Moïse bajo la falsa premisa de una operación respaldada por agencias de EE. UU. (aprovechando que algunos implicados eran informantes del FBI y la DEA).
El objetivo final era instalar en el poder al médico Christian Sanon cuyo juicio fue aplazado por motivos de salud, quien a cambio otorgaría jugosos contratos de infraestructura y seguridad a las empresas de los conspiradores en Florida. Al fallar los intentos de captura, la misión mutó en el violento asalto a la residencia presidencial en Pétion-Ville.
Un balance de condenas en EE. UU.
Con este veredicto, ya suman nueve los sentenciados en territorio estadounidense por el magnicidio.
5 implicados ya cumplen cadena perpetua.
Los 4 condenados hoy enfrentan esa misma pena máxima.Mientras tanto, en Haití, el proceso judicial permanece paralizado por la violencia de las pandillas y la inestabilidad política.
Impacto en la crisis haitiana
El asesinato de Moïse no solo dejó un vacío de poder, sino que sumió a Haití en una espiral de caos controlada por bandas armadas, lo que ha provocado una crisis humanitaria y una ola migratoria sin precedentes.
Este fallo en Miami llega en un momento de alta tensión política en EE. UU., donde el estatus migratorio de miles de haitianos (TPS) se mantiene en el centro del debate electoral y judicial bajo la administración de Donald Trump.