Las autoridades sanitarias de los Estados Unidos han emitido una advertencia ante la rápida propagación del rotavirus, un virus estomacal altamente contagioso que está afectando de manera predominante a bebés y niños pequeños. Aunque la actividad en la región de Nueva York y Nueva Jersey ha mostrado un ligero descenso tras su pico inicial, el virus sigue avanzando con fuerza en otras zonas del país.
Síntomas de alarma y riesgos El rotavirus se manifiesta con cuadros severos que pueden poner en riesgo la vida de los menores si no se atienden a tiempo. Los síntomas principales incluyen:
Vómitos frecuentes.
Diarrea acuosa prolongada.
Fiebre alta.
El mayor peligro, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), es la deshidratación extrema, la cual puede durar hasta una semana y suele requerir hospitalización inmediata.
El impacto en cifras A pesar de que la vacuna introducida en 2006 redujo drásticamente los casos, el virus sigue siendo una carga pesada para el sistema de salud estadounidense. Anualmente, el rotavirus provoca:
Más de 200,000 visitas a salas de emergencia.
Unas 70,000 hospitalizaciones.
Entre 20 y 60 fallecimientos lamentables.
Datos recientes del proyecto Wastewater Scan (Stanford y Emory) indican que, actualmente, las tasas más altas de contagio se concentran en el Medio Oeste y el Oeste de la nación.
Prevención y tratamiento Los expertos aclaran que no existe un medicamento específico para curar el rotavirus. La clave del tratamiento reside en la gestión de los síntomas y la prevención de la deshidratación mediante el uso de soluciones de rehidratación oral, disponibles en farmacias sin necesidad de receta.
Las autoridades instan a los padres a mantener al día el esquema de vacunación de sus hijos y a extremar las medidas de higiene, como el lavado constante de manos, para frenar la cadena de contagio.