El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este martes que su país se prepara para retirarse de Irán en un plazo estimado de dos a tres semanas, tras lo que describió como una operación militar exitosa que habría desmantelado la capacidad nuclear del régimen iraní.
Durante declaraciones ofrecidas desde la Oficina Oval, Trump sostuvo que los recientes ataques han tenido un impacto devastador en la infraestructura estratégica de Irán. “Hemos eliminado su amenaza nuclear. Les tomará entre 15 y 20 años reconstruir lo que les hemos hecho”, expresó el mandatario, en un tono firme que refleja la postura de su administración frente al conflicto.
El presidente anunció además que se dirigirá a la nación este miércoles a las 9:00 de la noche (hora del Este), en lo que se anticipa como un discurso clave para explicar el alcance de la operación, sus implicaciones geopolíticas y los próximos pasos de Estados Unidos en la región.
Más temprano en el día, el secretario de Defensa, Peter Hegseth, indicó que las próximas jornadas serán determinantes para el desenlace del conflicto. Según explicó, el número de proyectiles lanzados por Irán en las últimas 24 horas ha sido el más bajo desde el inicio de las hostilidades, lo que podría interpretarse como una señal de debilitamiento militar.
Hegseth ofreció estas declaraciones en una conferencia conjunta con el general Dan Caine, presidente del Estado Mayor Conjunto, quien también destacó la efectividad de las operaciones estadounidenses y el control estratégico logrado en puntos clave de la región.
Las declaraciones se producen en un contexto de alta tensión internacional, marcado por la preocupación de la comunidad global ante una posible escalada mayor en Medio Oriente. En ese sentido, Trump arremetió en redes sociales contra aliados de Estados Unidos, a quienes instó a asumir un papel más activo en el conflicto, incluyendo operaciones para asegurar el control del estratégico Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el transporte de petróleo a nivel mundial.
Analistas consideran que el anuncio de una retirada en semanas podría responder tanto a objetivos militares ya alcanzados como a presiones políticas internas y externas. No obstante, persisten interrogantes sobre la estabilidad futura de la región y la posible reacción de Irán ante los recientes acontecimientos.
El desarrollo de los próximos días será crucial para determinar si el conflicto entra en una fase de desescalada o si, por el contrario, se abren nuevos frentes de confrontación que puedan impactar el equilibrio global.