Washington. — El presidente Donald Trump aseguró que la guerra contra Irán podría estar cerca de terminar, pero las autoridades de Israel tienen una visión diferente sobre cuándo y bajo qué condiciones debería finalizar el conflicto.
De acuerdo con funcionarios estadounidenses, Trump y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu han mantenido conversaciones casi diarias desde el inicio de la guerra, en ocasiones más de una vez al día. Netanyahu también ha hablado con el secretario de Estado Marco Rubio y con Jared Kushner, enviado especial del presidente para asuntos relacionados con Irán.
Las conversaciones se centran en evaluar el desarrollo de la guerra y definir cómo podría terminar, mientras Estados Unidos e Israel intentan coordinar sus estrategias en tiempo real.
Sin embargo, funcionarios de la Casa Blanca reconocen que existe preocupación de que Israel desee prolongar la guerra incluso después de que Washington quiera poner fin a la campaña de bombardeos. Según fuentes oficiales, el mensaje israelí es que detendrán sus operaciones en Irán cuando Estados Unidos decida retirarse del conflicto.

Trump ha dicho a sus asesores que quiere terminar la guerra bajo sus propios términos y considera que, tras haber mediado un alto al fuego en el conflicto de 12 días del año pasado, puede detener los combates cuando lo considere necesario.
La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, afirmó que la decisión final dependerá del presidente.
“El fin de la participación estadounidense en este conflicto será determinado por el comandante en jefe cuando considere que los objetivos militares se han cumplido y que la amenaza del régimen iraní ha sido completamente neutralizada”.
A pesar de la estrecha coordinación entre ambos países, empiezan a surgir diferencias en sus enfoques militares. Israel continúa localizando y eliminando a altos funcionarios iraníes y ampliando sus objetivos estratégicos, incluyendo infraestructuras del sector petrolero de Irán, con el propósito de debilitar al gobierno y presionar un cambio de liderazgo.
Fuentes cercanas a la operación señalan que Israel es consciente de que Trump podría ordenar el fin de la guerra en cualquier momento, por lo que actúa como si cada día pudiera ser el último de la ofensiva.
Mientras tanto, el presidente enfrenta presiones políticas internas. Encuestas recientes muestran que solo una minoría de estadounidenses respalda el conflicto, y Trump ha recibido críticas tanto de demócratas como de sectores de su propio partido que prefieren una política exterior más aislacionista.
Durante su carrera política, Trump ha criticado la invasión estadounidense de Irak y ha prometido poner fin a lo que denomina “las guerras eternas” de Estados Unidos en Medio Oriente.
Algunos de sus asesores le han recomendado buscar una estrategia de salida, en medio del aumento de los precios del petróleo y el temor a que una guerra prolongada genere un fuerte costo político interno.
El enviado especial estadounidense Steve Witkoff podría viajar a Israel la próxima semana para reunirse con líderes israelíes y coordinar los próximos pasos de la campaña militar contra Iran.