Ciudad de Guatemala – Guatemala vive horas de extrema tensión. En una respuesta sangrienta a la negativa del Gobierno de negociar privilegios, presuntos miembros de las pandillas Barrio 18 y Mara Salvatrucha (MS-13) asesinaron este domingo a siete agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) y dejaron heridos a otros diez en una serie de ataques coordinados.
La ofensiva criminal surge tras el inicio de operativos estatales para recuperar el control de los centros penitenciarios, donde los pandilleros mantenían a decenas de personas como rehenes.
Sin pactos con «terroristas»
El ministro de Gobernación, Marco Antonio Villeda, se mostró tajante ante la prensa: «No estoy dispuesto a pactar ni a retornarles sus privilegios». Las pandillas exigían el traslado de sus cabecillas a prisiones de menor seguridad a cambio de liberar a 46 rehenes (custodios y un psiquiatra). Ante el rechazo oficial, los grupos criminales desataron una oleada de ataques que el Gobierno calificó como «atentados terroristas».
Tanquetas y gases: Recuperan ‘Renovación I’
En un operativo a gran escala al alba de este domingo, fuerzas especiales y el Ejército irrumpieron con tanquetas en la cárcel de máxima seguridad Renovación I, en Escuintla. En apenas 15 minutos de intervención con gases lacrimógenos, las autoridades lograron:
- Liberar a 9 custodios que estaban retenidos.
- Retomar el control total del recinto sin bajas durante la incursión.
- Abatir a un presunto pandillero durante los enfrentamientos.
Crisis de rehenes activa
A pesar del éxito en Escuintla, la crisis continúa. Los pandilleros aún mantienen bajo su poder a 37 personas: 28 en la prisión Fraijanes II y otras 9 en el Preventivo de la periferia capitalina. El país permanece en estado de alerta máxima mientras las fuerzas de seguridad intentan sofocar la rebelión en los penales restantes sin ceder a las presiones del crimen organizado.