WEST PALM BEACH, Florida (AP).—
El presidente Donald Trump se reúne este lunes con altos funcionarios de seguridad nacional, en un encuentro que se produce mientras la Guardia Costera de Estados Unidos intensifica sus esfuerzos para interceptar buques petroleros en el mar Caribe, como parte de la creciente campaña de presión de la administración republicana contra el gobierno del presidente venezolano Nicolás Maduro.
Está previsto que participen en la reunión el secretario de Estado Marco Rubio, el secretario de Defensa Pete Hegseth y el secretario de la Marina John Phelan, quienes se unirán al mandatario en su residencia de Mar-a-Lago, donde Trump se encuentra de vacaciones.
La Casa Blanca describió el encuentro como un “anuncio importante”. Según personas familiarizadas con el tema —que hablaron bajo condición de anonimato—, Trump tiene previsto anunciar planes para la construcción de un nuevo buque de guerra de gran tamaño, al que ha denominado un “acorazado”, como parte de su visión de crear una “Flota Dorada”, que incluiría hasta 50 barcos de apoyo.
Sin embargo, la reunión del presidente con figuras clave de su equipo de seguridad nacional también se produce en un nuevo punto de inflexión dentro de su campaña de presión contra el gobierno de Maduro, la cual comenzó hace cuatro meses con el objetivo declarado de frenar el flujo de drogas ilegales desde Sudamérica, pero que con el tiempo ha evolucionado hacia una estrategia más amplia y menos definida.