Washington DC.- La administración del presidente Donald Trump anunció un nuevo endurecimiento en materia migratoria que incrementa los filtros a quienes soliciten residir o trabajar en Estados Unidos, a partir de ahora, los solicitantes serán examinados por actitudes calificadas como “contrarias a los valores estadounidenses”, lo que incluye la inspección de sus redes sociales y posibles vínculos con organizaciones catalogadas como adversarias.
El Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS) explicó que la meta es impedir que personas que promuevan ideologías hostiles accedan a beneficios migratorios. Entre los criterios citados están el respaldo a grupos terroristas, la difusión de mensajes antisemitas o la pertenencia a movimientos que busquen derrocar al gobierno.
El portavoz del USCIS, Matthew Tragesser, afirmó: “Los beneficios de Estados Unidos no deberían otorgarse a quienes desprecian al país y difunden ideologías hostiles”. Sin embargo, el término “antiestadounidense” no está definido con precisión, lo que ha generado críticas entre activistas y juristas.
Críticas y temores por ambigüedad
La medida encendió el debate en foros de inmigración y redes sociales. Abogados y especialistas advirtieron que la falta de claridad podría dar pie a interpretaciones arbitrarias. Algunos se preguntan si expresar rechazo a la guerra en Gaza, criticar al presidente Trump o publicar sátiras políticas podría ser considerado como hostilidad hacia EE.UU.
Aunque la Ley de Inmigración y Nacionalidad ya prohíbe la naturalización a miembros de partidos comunistas o grupos violentos, nunca se había introducido el concepto de “antiestadounidense”.
El Departamento de Estado confirmó que en 2025 se han revocado más de 6,000 visas de estudiantes, en parte por evaluaciones de supuestas actitudes hostiles hacia la cultura e instituciones del país. Organizaciones defensoras de inmigrantes advierten que estas políticas podrían desalentar la llegada de investigadores, estudiantes y profesionales calificados.
En medio del giro restrictivo de la administración Trump, el debate gira en torno a si esta política se aplicará con transparencia o si se convertirá en una herramienta para restringir aún más la inmigración.
Fuente: Redacción América (EFE).