Por: Sofía Hernández
Una de las principales causas de mortalidad y discapacidad en todo el mundo es el ictus, también conocido como accidente cerebrovascular (ACV) que por su condición de ser asintomático resulta difícil detectar las señales a tiempo, lo que motivó al Cincinnati Prehospital Stroke Scale en colaboración con el Departamento de Emergencias de la Universidad de Cincinnati a crear el método FAST, una herramienta de evaluación rápida y sencilla, fácil de recordar para detectar un posible ACV a tiempo.
Identificar a tiempo un ictus puede cambiar el pronóstico de un paciente, disminuyendo el riesgo de secuelas y favoreciendo una mejor recuperación.
El método FAST también llamado Escala de Cincinnati— se centra en tres indicadores esenciales: rostro, brazos y lenguaje, junto con la necesidad de intervenir sin demora.
Cómo funciona el método FAST:
Rostro: pedir al paciente que sonría. Una sonrisa desigual, caída de un lado de la boca o incapacidad para mover parte de la cara son señales de alerta.
Brazos: solicitar que eleve ambos brazos. Si uno se mantiene más bajo o cae involuntariamente, puede indicar debilidad o parálisis en un lado del cuerpo.
Lenguaje: pedir que repita una frase sencilla. Si se presenta un habla confusa, lenta o con dificultad, podría tratarse de un ictus.
Tiempo: ante cualquier signo, llamar de inmediato a emergencias y comunicar la información clave para acelerar el diagnóstico y el tratamiento.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el ACV como “un síndrome clínico caracterizado por la aparición súbita de síntomas neurológicos focales (o globales en caso de coma) que duran más de 24 horas o provocan la muerte, sin otra causa aparente que no sea de origen vascular”.
Expertos subrayan que es vital reconocer las señales y contar con un sistema de atención eficiente, desde la llamada inicial a los servicios de urgencias hasta la intervención hospitalaria. Cada segundo es decisivo.
Existen dos tipos de ACV:
Isquémico: cuando una arteria cerebral se bloquea.
Hemorrágico: cuando un vaso sanguíneo se rompe.
Ambos requieren atención médica urgente.
Entre los síntomas más habituales se incluyen pérdida repentina de fuerza o sensibilidad en la cara, brazo o pierna (generalmente en un solo lado del cuerpo), dificultad para hablar o comprender, problemas de visión, alteraciones al caminar, pérdida de equilibrio y dolor de cabeza súbito e intenso sin causa aparente.
No se deben minimizar estas señales. Los especialistas recomiendan la consulta médica inmediata y remarcan que muchos casos pueden prevenirse controlando factores de riesgo como la hipertensión, la diabetes, el tabaquismo, el colesterol alto y el sedentarismo. El método FAST no es un diagnóstico definitivo, pero sí una valiosa herramienta inicial para identificar la posibilidad de un ACV y actuar de forma rápida.