El lado oculto de los fuegos artificiales: riesgos para la salud que pocos conocen.

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Fuegos artificiales

Por: Sofía Hernández

Cada año, millones de personas celebran el Día de la Independencia con espectaculares exhibiciones de fuegos artificiales. Sin embargo, tras la belleza de las luces y colores en el cielo, se esconde una serie de riesgos que pueden afectar seriamente la salud, sobre todo en niños, personas con enfermedades respiratorias y adultos mayores.

Los fuegos artificiales liberan una mezcla tóxica de partículas finas (PM2.5), metales pesados como bario, estroncio y cobre, y gases contaminantes como dióxido de azufre. Estas sustancias pueden quedar suspendidas en el aire por varias horas, generando una mala calidad del aire incluso en zonas abiertas.

“El humo de los fuegos artificiales puede provocar ataques de asma, tos, dificultad respiratoria e irritación en los ojos y garganta”, explica la doctora Laura Mendoza, neumóloga y experta en contaminación ambiental. “Es importante que las personas con enfermedades respiratorias eviten exponerse directamente durante o después del espectáculo”.

Los más vulnerables son los niños pequeños, adultos mayores y personas con afecciones cardíacas o pulmonares. Incluso una exposición breve al humo puede desatar complicaciones como bronquitis, arritmias o crisis asmáticas.

En lugares donde se celebran fuegos artificiales de forma masiva, se ha documentado un aumento temporal de hospitalizaciones por afecciones respiratorias.

Otro factor de riesgo poco mencionado es el alto volumen de las explosiones. El ruido de los fuegos artificiales puede superar los 150 decibeles, lo suficiente para causar daño auditivo permanente, especialmente en niños y mascotas.

Según los CDC, una exposición constante a sonidos por encima de los 85 decibeles puede afectar el oído interno. “Utilizar protectores auditivos y mantener distancia es fundamental”, advierte el otorrinolaringólogo Peter Johnson.

 Consejos para protegerse este 4 de julio

Evite estar muy cerca del área de explosión de los fuegos artificiales. Mantenga al menos 500 metros de distancia.

Use mascarilla si padece asma o EPOC, especialmente si el aire está cargado de humo.

Cierre puertas y ventanas si está en casa y vive cerca de un show pirotécnico.

Lleve gafas protectoras si planea estar al aire libre durante el espectáculo.

No permita que los niños manipulen fuegos artificiales caseros. Aunque parezcan inofensivos, pueden causar quemaduras graves.

Lleve protectores auditivos para niños y personas sensibles al ruido.

Mientras muchas familias disfrutan la tradición del 4 de julio, cada vez más ciudades están replanteando su uso de fuegos artificiales, sustituyéndolos por shows de luces con drones o fuegos artificiales sin ruido, que son más seguros para la salud humana, los animales y el medioambiente.

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