Por: Sofía Hernández
A pesar de los avances médicos en tratamientos para quienes padecen algún trastorno del corazón, las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la mayor amenaza para la salud pública global.
Las enfermedades cardiovasculares (ECV) abarcan diversos padecimientos que comprometen tanto el corazón como el sistema circulatorio. Estas dolencias constituyen la principal causa de fallecimientos a nivel mundial. De acuerdo con investigaciones recientes, las ECV provocan más de 17 millones de muertes anualmente, lo que representa cerca de un tercio del total global.
Este tipo de enfermedades puede ocasionar discapacidades severas y un deterioro notable en la calidad de vida. Afecciones como el ataque cardíaco y el derrame cerebral no solo generan muertes prematuras, sino que también dejan consecuencias graves como insuficiencia cardíaca o parálisis.
Como medida preventiva, se recomienda, en primer lugar, preservar el entorno natural, evitar el tabaquismo, adoptar una dieta equilibrada —especialmente baja en sodio y rica en frutas y verduras—, mantener una rutina de actividad física constante, evitar el consumo de bebidas alcohólicas y, sobre todo, controlar los niveles de estrés.
Entre las patologías cardíacas más frecuentes se encuentran la enfermedad coronaria, la presión arterial elevada, el infarto agudo de miocardio y el accidente cerebrovascular. Aunque muchas veces no presentan síntomas evidentes, es fundamental detectarlas a tiempo para iniciar un tratamiento médico adecuado y seguimiento especializado.
La enfermedad subyacente de los vasos sanguíneos no suele presentar síntomas, y su primera manifestación puede ser un infarto de miocardio o un accidente cerebrovascular. Los síntomas de un infarto de miocardio incluyen: dolor o molestias en el centro del pecho; y/o dolor o molestias en los brazos, el hombro izquierdo, los codos, la mandíbula o la espalda.
En 2013, la Organización Mundial de la Salud OMS y sus miembros acordaron un «Plan de Acción Mundial para la Prevención y el Control de las Enfermedades No Transmisibles 2013-2020». Este Plan tiene como objetivo reducir en un 25% el número de muertes prematuras por enfermedades no transmisibles para 2025 a través de nueve metas mundiales de aplicación voluntaria.
Dos de estas metas se centran directamente en la prevención y el control de las enfermedades cardiovasculares. Actualmente, la OMS trabaja para aumentar las orientaciones normativas disponibles para el manejo del síndrome coronario agudo y del accidente cerebrovascular.
Recuerda que la actividad física ayuda a prevenir las enfermedades cardiovascular primarias; reduce las posibilidades de aparición de la angina de pecho y del infarto cardiaco. Prevención secundaria de los mismos, dificulta su progresión. Sobrepeso y obesidad.
Hipercolesterolemias, aumenta la fracción de colesterol HDL, el bueno y disminuye la de LDL, el malo y los triglicéridos.