The Associated Press.- El Departamento de Justicia de Estados Unidos ha intensificado su batalla legal contra Google al solicitar formalmente que la compañía se desprenda de las tecnologías clave que sustentan su imperio de publicidad digital. Esta acción representa un paso adicional en los esfuerzos federales por frenar el poder dominante de la empresa en múltiples frentes, incluido el intento previo de desvincular el navegador Chrome de su motor de búsqueda líder en el mercado.
La solicitud fue presentada el pasado lunes ante un tribunal federal en Virginia, poco más de dos semanas después de que la jueza de distrito Leonie Brinkema concluyera que Google ha utilizado su plataforma publicitaria para limitar de forma ilegítima la competencia, afectando a medios de comunicación y editores en línea que dependen de la publicidad para sostenerse.
En un escrito de 17 páginas, los fiscales argumentan que se debería obligar a Google a desinvertir en dos piezas centrales de su negocio publicitario: la plataforma de intercambio AdX y el servidor de anuncios DFP. Estas herramientas permiten conectar a anunciantes con editores digitales que ofrecen espacios publicitarios, y juntas forman la columna vertebral del ecosistema publicitario de Google.
El Departamento de Justicia sostiene que esta estructura ha permitido a Google actuar como intermediario y árbitro al mismo tiempo, favoreciendo sus propios intereses y marginando a competidores más pequeños. Como parte de la fase de sanciones del proceso conocida como «remedios estructurales», se evaluará si forzar la separación de estas tecnologías es la solución más efectiva para restablecer un entorno competitivo.
Google, por su parte, ha manifestado su firme oposición. En su propia declaración al tribunal, la compañía alegó que AdX y DFP están profundamente integradas con su infraestructura tecnológica, y que separarlas sería inviable desde el punto de vista técnico y operativo, además, propuso medidas alternativas para mitigar los efectos anticompetitivos y anunció su intención de apelar el fallo una vez que la jueza emita una decisión definitiva, lo que se espera para finales de este año o principios de 2026.
Este caso se suma a una creciente lista de acciones antimonopolio contra gigantes tecnológicos en Estados Unidos y la Unión Europea, en medio de un esfuerzo global por aumentar la supervisión sobre las grandes plataformas digitales.