Por: Karolina Martinez
El mundo del merengue está de luto tras la trágica muerte de Rubby Pérez, quien quedó atrapado bajo los escombros del techo colapsado de la discoteca Jet Set, donde ofrecía una presentación la madrugada del martes.
A pesar de las esperanzas que se mantenían hasta horas de la tarde, finalmente se confirmó su fallecimiento a los 69 años, dejando una profunda tristeza en la sociedad dominicana, su mánager en Estados Unidos, Enriquito Paulino, fue quien confirmó la lamentable noticia.

Rubby Pérez, cuyo nombre completo era Roberto Antonio Pérez Herrera, nació el 8 de marzo de 1956 en Haina. Desde joven enfrentó duras pruebas, como el accidente que lo dejó sin poder ser pelotero, pero que lo acercó a la música mientras se recuperaba.
Aquel doloroso episodio fue el punto de partida de su carrera artística, cuando cambió el bate por una guitarra. Comenzó cantando en iglesias y luego integró orquestas como Los Pitágoras del Ritmo hasta llegar, en 1980, a la agrupación de Fernando Villalona, dando inicio a una destacada carrera como solista.
A lo largo de su vida, Rubby Pérez se convirtió en uno de los pilares del merengue dominicano, siendo reconocido recientemente con el Soberano al Mérito, su potente voz, pasión y entrega lo hicieron merecedor del título “la voz más alta del merengue”. Su legado musical permanecerá imborrable, y canciones como Volveré hoy adquieren un nuevo significado para quienes lo admiraron: un eco eterno de su presencia entre nosotros.