Santo Domingo.-La paciencia se agotó en el Congreso Nacional. La esperada reforma al Código de Trabajo, estancada por el histórico pulso entre el sector empresarial y los sindicatos, ha sido enviada a la «congeladora» hasta la legislatura que inicia el próximo 27 de febrero, pero con una advertencia clara: o pactan, o los legisladores deciden.
El nudo ciego: Cesantía y presión empresarial
Aunque el Ministerio de Trabajo asegura que el 90% del proyecto está consensuado, el 10% restante es un campo de batalla. Los puntos que mantienen el «tirijala» son:
La Cesantía: El tema más sensible que el Ejecutivo dejó fuera del proyecto original, pero que sigue siendo la sombra en cada discusión.
Periodos de prueba: Diferencias en la flexibilidad de contratación.
Presión del CONEP: Celso Juan Marranzini sostiene que el código de 1992 es una traba para el empleo formal.
Resistencia Sindical: «Pepe» Abreu califica de desfasadas las presiones para modificar lo ya pactado.
«La pelota está en la cancha de los diputados»
El ministro de Trabajo, Eddy Olivares, ha sido enfático en deslindar responsabilidades: la aprobación es ahora «responsabilidad exclusiva» de los legisladores. Con esto, el Gobierno central traslada la presión al Congreso para que actúe como árbitro final ante la falta de consenso tripartito.
¿Qué pasará después del 27 de febrero?
El presidente de la Cámara de Diputados, Alfredo Pacheco, fue contundente al señalar que no permitirán que el proyecto muera en la inacción. Si para el inicio de la nueva legislatura no hay un humo blanco entre patronos y obreros, la Cámara Baja se impondrá para modernizar una ley que tiene más de 30 años de vigencia.