Por: Karolina Martinez
Durante mucho tiempo, viví paralizada por el miedo ese sentimiento silencioso que se instala en el corazón y te hace dudar de ti misma, de tus capacidades, de tu valor.
Me vi frenada ante muchas oportunidades por temor a fallar, a no estar a la altura, a no encajar. Sin darme cuenta, cada vez que elegía quedarme en mi zona de seguridad, una parte de mis sueños se apagaba, pero un día decidí que no podía seguir viviendo con esa voz que me limitaba y comencé a escuchar a la otra, la que me decía: «intenta, no importa si tiemblas o si te dicen que no….y que si te dicen que si». Y fue ahí cuando empecé a avanzar.
Descubrí que cada paso hacia mis metas debilitaba al miedo y comprendí que los sueños no solo inspiran, también liberan.
Hoy sigo trabajando en lo que quiero lograr, aún no he llegado a donde aspiro, pero estoy caminando con propósito, y eso es lo más importante, la gran lección que me llevo es que no hace falta tener todo resuelto para empezar: lo esencial es decidirse, moverse, creer, porque cada paso que doy me aleja del miedo… y me acerca a la mujer que quiero ser.