Por: Sofía Hernández
Con la llegada del verano y el aumento de actividades al aire libre, los especialistas en oftalmología advierten sobre los riesgos que enfrentan quienes usan lentes de contacto, el calor, la humedad y la exposición al agua de piscinas y playas crean un entorno ideal para la proliferación de bacterias, hongos y parásitos como la Acanthamoeba, causante de infecciones oculares severas.
Usar lentes de contacto mientras se nada multiplica hasta cinco veces el riesgo de queratitis, una inflamación que puede dejar secuelas permanentes en la visión”. Además, el sudor, el polvo y la radiación ultravioleta pueden irritar la córnea y favorecer lesiones.
Entre las recomendaciones médicas destacan: mantener una higiene estricta al manipular los lentes, retirarlos antes de entrar al agua, evitar dormir con ellos y alternar su uso con gafas de sol homologadas que protejan de los rayos UV.
Cuidar la vista en verano no es solo una cuestión de comodidad, sino de prevenir daños irreversibles.