En una audiencia ante el Congreso, los gobernadores demócratas Tim Walz (Minnesota), J.B. Pritzker (Illinois) y Kathy Hochul (Nueva York) defendieron sus políticas migratorias estatales, afirmando que sus estados colaboran con las autoridades federales en casos criminales, pero rechazan participar en redadas masivas y deportaciones civiles. Los mandatarios calificaron de «abusivas» las tácticas impulsadas por la administración Trump, y reiteraron que respetan la ley, pero no permitirán que se criminalice a las comunidades inmigrantes por motivos políticos.



Durante sus declaraciones, los gobernadores insistieron en la necesidad de una reforma migratoria integral que garantice la seguridad en las fronteras, el respeto al debido proceso y un trato humano para los inmigrantes. Subrayaron que sus estados no son “santuarios de impunidad”, sino territorios que aplican la ley con responsabilidad. En medio de un ambiente cargado de tensión partidista, hicieron un llamado al Congreso para dejar de usar la inmigración como arma política y enfocarse en soluciones duraderas y bipartidistas.