Santo Domingo – En un giro estratégico que busca calmar las aguas en el sector docente y académico, el Poder Ejecutivo ha decidido retirar del Senado el polémico proyecto de ley que pretendía fusionar el Ministerio de Educación (Minerd) con el de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (Mescyt).
Tras tres meses de parálisis legislativa y una lluvia de críticas de sectores clave como la ADP y Educa, la administración actual ha optado por el pragmatismo. Según fuentes cercanas al proceso, la intención ahora es no limitarse a una simple unión administrativa, sino trabajar en una reforma integral del sistema educativo que cuente con el visto bueno de todos los actores sociales.
¿Por qué fracasó la propuesta inicial?
El punto de mayor fricción fue la redistribución del 4% del PIB. El proyecto planteaba que este presupuesto, actualmente exclusivo para la educación preuniversitaria, se repartiera también con el nivel superior. Esto encendió las alarmas de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP), que vio en la medida un riesgo de desfinanciamiento para las escuelas públicas.
Además, la eliminación del Consejo Nacional de Educación para sustituirlo por un órgano meramente consultivo otorgaba, a juicio de los críticos, un poder excesivo al ministro de turno.
Un nuevo aire con Rafael Santos Badía
El cambio de guardia en el Minerd también parece haber influido en este cambio de rumbo. El nuevo ministro, Rafael Santos Badía, ha mostrado una postura más abierta al diálogo que su predecesor, afirmando que «donde hay vida, hay debate» y priorizando el consenso con la ADP antes de dar cualquier paso en firme.
Por su parte, el senador Julito Fulcar, presidente de la comisión que debía estudiar la pieza, confirmó que el Senado está en modo «escucha activa». La prioridad ahora es crear una legislación robusta que modernice la educación dominicana desde la base hasta la universidad, sin imposiciones.