Santo Domingo Oeste – En el sector Los Cerros, a la altura del kilómetro 18 de la autopista Duarte, la lluvia no es una bendición, sino una condena. Desde hace cuatro años, decenas de familias viven «con el agua al cuello», atrapadas en un ciclo de inundaciones crónicas, olores nauseabundos y promesas gubernamentales que nunca llegan a materializarse.
El problema tiene un origen identificado por la comunidad: una cañada «estrangulada» por una construcción, lo que impide el flujo del agua pluvial y convierte las calles y viviendas en lagunas de contaminación. La situación es tan crítica que varios propietarios han tenido que clausurar negocios y abandonar sus hogares, dejando atrás el esfuerzo de toda una vida.

Un foco de enfermedades y pérdidas
Carmen Peña, presidenta de la junta de vecinos, relata con impotencia cómo la comunidad sobrevive entre mosquitos y brotes de enfermedades.
«Vivimos con miedo. Ya no queremos promesas, queremos soluciones», sentencia.
El contacto constante con aguas estancadas ha disparado los casos de dengue, infecciones en la piel y afecciones respiratorias entre los residentes. Para Eladio Mejía, uno de los afectados, la desesperación es diaria: «He tenido que sacar mis pertenencias en la cabeza para que no se dañen». Ni los muros improvisados ni las bombas de succión logran detener el agua que, según Lucía García, se filtra incluso por el suelo de las casas.
Amenaza de protesta en la Autopista Duarte

A pesar de las visitas del alcalde Francisco Peña y personal del Ministerio de Obras Públicas, los moradores aseguran que el problema solo se agrava por la falta de mantenimiento.
Ante la indiferencia estatal, los líderes comunitarios han lanzado una advertencia contundente: están dispuestos a paralizar el tránsito en el kilómetro 18 de la autopista Duarte, la arteria principal que conecta al Distrito Nacional con las 14 provincias del Cibao. Para Los Cerros, la paciencia se agotó al mismo ritmo que sus calles se inundaron.