Mientras las avenidas principales lucen desiertas, en los barrios la creatividad se impone para combatir el calor. Entre «serruchos» para el moro y duchas en las aceras, los capitaleños disfrutan de un asueto sin prisas.
SANTO DOMINGO – El ruido habitual de los motores y el caos del tráfico han dado paso a un silencio poco común este Sábado Santo. El Gran Santo Domingo experimenta hoy un «letargo» voluntario, donde la mayoría de los negocios han bajado sus persianas y las calles se han convertido en extensiones de los patios hogareños.

Creatividad barrial contra el calor
A falta de playas, la inventiva popular ha tomado las aceras. En sectores como Villas Agrícolas, la comunidad ha instalado ingeniosas duchas múltiples conectadas a bombas de agua, permitiendo que niños y adultos se refresquen a bajo costo. «El plan es beber, comer y darnos un chapuzón», comentan los vecinos, quienes ya organizan el tradicional «cocinado» de pescado y moro en plena vía pública.
En el Ensanche Espaillat, las piscinas inflables siguen siendo las protagonistas, a pesar de la vigilancia policial que busca mantener el orden en el espacio público.

El costo de la tradición
No todo es celebración sin preocupaciones. Este año, el tema de conversación obligado ha sido el alto costo de los ingredientes para las habichuelas con dulce. Muchos residentes admiten haber reducido las cantidades o, en algunos casos, haber cancelado la preparación debido a la inversión que requiere invitar a toda la vecindad. «Salieron muy caras», es el lamento común que se escucha entre los callejones de Los Mina.

Vigilancia y serenidad en el Malecón
Por otro lado, el Malecón de Santo Domingo presenta una estampa de postal: un mar sereno con oleaje casi nulo y muy pocos visitantes. Solo algunos deportistas y ciudadanos en busca de brisa marina rompen la quietud del litoral.

Pese a la tranquilidad, la Policía Nacional mantiene un patrullaje constante en las principales arterias y sectores populares, garantizando que el cierre de este asueto transcurra sin incidentes mayores.