Por: Sofía Hernández
En la búsqueda constante por perder peso y mejorar la salud, muchas personas recurren a métodos no quirúrgicos como el balón gástrico, esta herramienta médica, diseñada para ayudar a quienes luchan contra la obesidad, se ha popularizado en los últimos años como una opción menos invasiva que la cirugía bariátrica. Pero, ¿qué tanto se sabe realmente sobre sus beneficios y consecuencias?
¿Qué es el balón gástrico?
El balón gástrico es un dispositivo de silicona que se introduce en el estómago a través de un procedimiento endoscópico y se llena con solución salina o aire. Su objetivo principal es ocupar espacio en el estómago, lo que provoca una sensación de saciedad más rápida y reduce la cantidad de comida que una persona puede ingerir.
Este procedimiento, que dura entre 20 y 30 minutos, es ambulatorio y no requiere incisiones ni anestesia general. Por lo general, el balón se deja en el estómago entre 6 y 12 meses, dependiendo del tipo utilizado.
Beneficios del balón gástrico
Los expertos en salud aseguran que uno de los principales beneficios del balón gástrico es su carácter temporal y reversible. No implica cortes ni cambios permanentes en el aparato digestivo, entre los beneficios más destacados se encuentran:
Pérdida de peso significativa: En promedio, los pacientes pueden perder entre un 10% y un 15% de su peso corporal total durante el tratamiento.
Mejora de enfermedades asociadas: Muchos pacientes reportan mejorías en condiciones como la hipertensión, la diabetes tipo 2 y la apnea del sueño.
Apoyo psicológico y nutricional: El tratamiento incluye acompañamiento con especialistas en nutrición y psicología, lo cual es vital para el éxito a largo plazo.
Consecuencias y advertencias
Aunque el balón gástrico puede parecer una solución rápida, también conlleva riesgos y efectos secundarios. Entre los más comunes se encuentran:
Malestares iniciales: Náuseas, vómitos y dolor abdominal durante los primeros días tras la colocación son comunes, mientras el cuerpo se adapta.
Complicaciones poco frecuentes: En casos raros, el balón puede desinflarse, desplazarse o generar una obstrucción intestinal. En estos casos, puede ser necesaria una intervención de urgencia.
Ganancia de peso posterior: Si no se mantiene un cambio de hábitos sostenido, muchos pacientes vuelven a ganar peso una vez retirado el balón.
Además, no todos son candidatos para este procedimiento, personas con trastornos gastrointestinales, antecedentes de cirugía estomacal o problemas de salud mental no controlados suelen quedar excluidas.
La salud no se mide solo en kilos perdidos, sino en el bienestar general del cuerpo y la mente.