Por: Sofía Hernández
En los últimos años, la manera en que las personas se comunican ha cambiado radicalmente. Aunque las llamadas telefónicas fueron durante décadas la vía principal de contacto, hoy en día muchas personas, especialmente jóvenes y adultos en edad laboral, muestran cierta resistencia a usarlas, optando por escribir un mensaje de WhatsApp u otra aplicación en lugar de marcar un número.
Expertos en salud mental señalan que este fenómeno se relaciona con la llamada “ansiedad telefónica”, una sensación de incomodidad o estrés que aparece al tener que hablar en directo, sin tiempo para preparar las respuestas, para muchos, contestar o hacer una llamada implica presión social, miedo a equivocarse o dificultad para manejar silencios incómodos.
En Estados Unidos y América Latina, encuestas recientes muestran que más del 60% de los jóvenes entre 18 y 35 años prefieren enviar mensajes de texto antes que llamar, en Centroamérica y el Caribe, donde el uso de WhatsApp se ha convertido en parte esencial de la vida diaria, la tendencia es aún más marcada: escribir ofrece control, rapidez y la posibilidad de multitareas, lo que resulta más cómodo en una rutina acelerada.
Sin embargo, los especialistas advierten que evitar por completo las llamadas no es lo más saludable, ya que limita las habilidades de comunicación oral y puede profundizar la ansiedad, la recomendación es equilibrar el uso de las tecnologías: aprovechar la comodidad de los mensajes, pero también atreverse a realizar llamadas cuando se requiera una comunicación más cercana, clara o urgente.