El equipo legal de Lindsay Clancy ha tomado una acción decisiva en el caso que conmocionó a Massachusetts. Mediante una moción presentada ante la Corte Superior de Plymouth, la defensa exigió formalmente al juez William Sullivan decretar la absolución de la exenfermera acusada del homicidio de sus tres hijos, una medida que clausuraría el proceso judicial e impediría la celebración de un segundo juicio.
La solicitud del abogado Kevin Reddington ocurre tras la reciente declaración de juicio nulo, originada cuando el jurado no logró consenso unánime. Trascendió que 11 de los 12 integrantes del tribunal popular consideraron que la acusada no era penalmente responsable debido a un estado de demencia, quedando a solo un voto de eximirla de culpabilidad penal.
El debate técnico sobre la salud mental
En el núcleo de la moción defensiva se argumenta que la fiscalía del condado de Plymouth falló en probar la capacidad de Clancy para comprender la ilicitud de sus actos al momento de los hechos. De acuerdo con la legislación de Massachusetts, corresponde al Estado demostrar más allá de toda duda razonable que el acusado no padecía un defecto mental o que este no impedía su discernimiento.
Reddington enfatizó que incluso los peritos psiquiátricos promovidos por la acusación coincidieron en que la mujer padecía un trastorno psiquiátrico grave, centrándose la controversia en el diagnóstico específico (la defensa sostiene que se trató de psicosis posparto) y no en la existencia del padecimiento.
Asimismo, la defensa rebatió los argumentos fiscales que intentaban presentar el comportamiento cotidiano de Clancy —como llevar a su hija al médico o hacer compras horas antes del suceso— como prueba de racionalidad, señalando que la ejecución de rutinas no desmiente la presencia de una crisis psiquiátrica aguda.
Situación del proceso
Hasta el momento, la oficina del fiscal de distrito, Timothy Cruz, no ha aclarado si intentará reprogramar un nuevo juicio. El tribunal ha fijado una audiencia para el próximo 29 de septiembre, fecha en la que se examinará la petición de absolución.
Mientras se define su futuro legal, Clancy, de 36 años, permanece bajo custodia en una institución de salud mental. La procesada padece parálisis irreversible en el torso inferior como consecuencia de las lesiones sufridas al arrojarse desde una ventana en el mismo evento donde fallecieron sus hijos Cora (5 años), Dawson (3 años) y Callan (8 meses).