Kansas City, Misuri.– El drama, el sufrimiento y la estirpe de campeón volvieron a fundirse en la camiseta albiceleste. En un partido no apto para cardíacos que se extendió hasta los límites físicos de la prórroga, la Selección Argentina derrotó con autoridad final a una durísima Suiza en los cuartos de final de la Copa Mundial 2026.

Con este triunfo, el actual campeón del mundo mantiene vivo el sueño del bicampeonato y sella su boleto a una semifinal histórica frente a Inglaterra en la ciudad de Atlanta, en lo que todo el planeta fútbol ya cataloga como una «final adelantada».

Una batalla que se definió en el suspiro final
El encuentro en Kansas City fue una auténtica montaña rusa de emociones. Aunque Alexis Mac Allister adelantó inicialmente a la Scaloneta y encendió la fiesta junto a Lionel Messi, el combinado suizo vendió cara la derrota, logrando empatar el encuentro y forzar el tiempo extra.
Cuando las piernas ya no respondían y los penales asomaban en el horizonte, aparecieron los hombres de refresco y la jerarquía de los delanteros argentinos para destrabar el cerrojo helvético:

Minuto 112: Julián Álvarez frotó la lámpara y firmó una auténtica obra de arte, un «poema de gol» que rompió el empate y desató la locura en las gradas.
Minuto 121: Con una Suiza totalmente jugada al ataque, Lautaro Martínez sentenció definitivamente el encuentro poniendo el 3-1 definitivo en el marcador.

Postales de una noche inolvidable
El partido dejó imágenes que quedarán para el recuerdo de este Mundial: desde las salvadas providenciales del arquero Emiliano ‘Dibu’ Martínez, el liderazgo de un batallador Lionel Messi quien jugó cada balón con el alma, hasta la desolación del técnico suizo Murat Yakin tras ver cómo se le escapaba la hazaña en los últimos suspiros del alargue.

La Albiceleste ya viaja a Atlanta con la mente puesta en los tres leones de Inglaterra. El próximo capítulo de esta rivalidad histórica promete paralizar al mundo del deporte.