Alerta en el Air Force One: El nuevo avión presidencial de Trump desata una tormenta de seguridad

Janet Báez
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El Boeing 747-8 donado por Catar carece de los sistemas de defensa avanzados de sus predecesores, lo que obligó al Servicio Secreto a cambiar los planes de vuelo del mandatario en plena tensión internacional.

Washington — Lo que comenzó como el orgulloso estreno de un «juguete nuevo» se ha transformado en un dolor de cabeza geopolítico y de seguridad nacional. El reciente cambio de planes de Donald Trump durante su viaje de regreso de la cumbre de la OMT en Turquía ha encendido todas las alarmas en Washington sobre la vulnerabilidad de su nuevo Air Force One, un polémico regalo de la familia real de Catar.

A pesar de que el mandatario calificó el Boeing 747-8 remodelado como un aparato «realmente excepcional», la realidad en el terreno dictó otra cosa. En plena escala en Ankara, y bajo la recomendación de su servicio de seguridad, Trump tuvo que abandonar repentinamente la aeronave catarí y abordar el modelo antiguo para salir del país. ¿La razón? El temor a que el avión no pueda repeler un ataque en una zona de alta tensión fronteriza con Irán.

Las carencias del «regalo» catarí

Según informes del New York Times, el avión donado por Doha no cuenta con el blindaje militar ni los sistemas de defensa avanzados instalados en los modelos tradicionales que operan desde 1990. Componentes visibles de protección que caracterizan al Air Force One original brillan por su ausencia en esta nueva versión. Fuentes de la prensa estadounidense señalan que el antiguo modelo posee inhibidores de radar y señuelos antimisiles de última generación, tecnologías que no se han podido replicar a contrarreloj en el jet catarí.

El nerviosismo fue tal que, durante el trayecto, los periodistas a bordo recibieron la estricta orden de mantener las persianas de las ventanillas bajadas, un protocolo habitualmente reservado para zonas de guerra. El propio Trump, tras retomar el avión en el Reino Unido para volver a Washington, avivó la polémica al hacer referencia a supuestas amenazas iraníes: «Probablemente están en un vuelo peligroso por culpa de los sinvergüenzas con los que tenemos que lidiar».

La Casa Blanca minimiza el riesgo, la oposición exige respuestas

Desde el ala oeste de la Casa Blanca se ha intentado calmar las aguas. El director de Comunicación, Steven Cheung, defendió que el avión es «ultramoderno» y cuenta con protocolos de alto nivel, incluyendo herramientas de «desvío y desorientación». Asimismo, la Fuerza Aérea admitió que se hicieron «concesiones» en el diseño interior para acelerar su puesta en marcha el pasado 1 de julio, pero juran que no se puso en riesgo la seguridad.

Sin embargo, los expertos militares no compran ese argumento. «No importa cómo equipes un jet catarí, nunca estará construido desde cero para tener las capacidades defensivas de un Air Force One diseñado a medida», advirtió John Teichert, exoficial de la Fuerza Aérea, en declaraciones a Fox News.

A la par de las dudas técnicas, el bloque demócrata en el Senado ya ha solicitado explicaciones formales ante lo que consideran «preocupaciones reales de seguridad nacional». A esto se le suma el frente ético y constitucional sobre la legalidad de que un presidente de Estados Unidos acepte un obsequio extranjero valuado en cientos de millones de dólares. Por ahora, el plan es usar este Boeing temporalmente hasta la llegada de los nuevos modelos oficiales retrasados, para luego enviar el avión catarí a la futura biblioteca presidencial de Trump en Miami.

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