Iván Cepeda: El candidato que nació de la resistencia y toca las puertas de la Casa de Nariño

Janet Báez
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BOGOTÁ.– La historia de Iván Cepeda Castro está ligada de forma indeleble a los capítulos más complejos y dolorosos de la política colombiana. Hoy, como candidato presidencial por el partido gobernante Pacto Histórico, camina junto a su fórmula vicepresidencial, Aida Quilcué, con el objetivo de alcanzar la jefatura de Estado; un lugar impensable hace unas décadas para un militante de la izquierda tradicional en el país.

Sin embargo, el origen de su larga carrera pública no se dio en los estrados del Congreso ni en los escenarios de campaña, sino en una fría calle de Bogotá, frente al cuerpo baleado de su padre.

El día que lo cambió todo

Antes de convertirse en una figura central de la política nacional, Cepeda dedicaba sus días a la academia como profesor de filosofía. Todo dio un vuelco radical cuando agentes estatales asesinaron a su padre, Manuel Cepeda Vargas, un reconocido líder comunista, político y periodista. Manuel fue una de las más de 5,700 víctimas mortales de la campaña de exterminio y terror dirigida contra los miembros de la Unión Patriótica y movimientos de izquierda en Colombia.

A pocos pasos de la escena del crimen y con un aplomo que asombró a quienes sintonizaban la televisión nacional en ese momento, el joven filósofo ofreció su primera entrevista pública. Lejos de quebrarse, clamó justicia con una firmeza que predecía el nacimiento de uno de los defensores de derechos humanos más persistentes del país.

Del activismo a la vanguardia del Pacto Histórico

Ese trágico suceso marcó el inicio de una agitada trayectoria dedicada a la memoria histórica, la defensa de las víctimas del conflicto armado y la búsqueda de salidas negociadas a la violencia. Tras años de debates judiciales, denuncias internacionales y actividad legislativa, Cepeda ha logrado consolidarse como un estratega clave de los sectores progresistas.

Ahora, arropado por las bases del Pacto Histórico y en compañía de la líder indígena Aida Quilcué, Iván Cepeda busca transformar su histórico reclamo de justicia desde la oposición en un mandato ejecutivo que dirija los destinos de Colombia. Su campaña no solo representa una opción de continuidad para el proyecto político actual, sino también el simbolismo de una izquierda que sobrevivió a la persecución y que hoy se mide en las urnas por el poder presidencial

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