SANTO DOMINGO.– Vestidos de blanco y con el dolor transformado en exigencia, decenas de familiares y sobrevivientes de la tragedia de la discoteca Jet Set marcharon pacíficamente este domingo frente al Palacio de Justicia de Ciudad Nueva. El motivo de la movilización fue unísono: exigir que la muerte de las 236 personas que perecieron en el colapso del centro nocturno no quede impune tras acuerdos económicos.
Los manifestantes, entre los que se encontraban menores de edad y sobrevivientes con secuelas físicas, portaron pancartas y leyeron una proclama en la que criticaron duramente la tibieza con la que, a su juicio, el Ministerio Público ha manejado el proceso judicial.
«Hoy no marchamos solo por nuestros muertos; marchamos porque la dignidad de más de 235 personas y la dignidad misma de toda una nación no puede quedar oculta bajo el peso del dinero, la influencia, el poder y la indiferencia», sentenció uno de los voceros durante el acto.
La justicia penal no es negociable
La protesta surge en un momento crucial del proceso. Los abogados de los hermanos Maribel y Antonio Espaillat, principales imputados por el desplome de la estructura, aseguraron recientemente haber alcanzado acuerdos de compensación económica con el 70 % de los familiares de los fallecidos y heridos.
Sin embargo, los allegados que se dieron cita en el Palacio de Justicia y sus representantes legales fueron tajantes: las indemnizaciones monetarias no frenan la acción penal. Los afectados insisten en que recibir un pago no devuelve a sus seres queridos ni exime a los responsables de enfrentar sanciones penales proporcionales a la magnitud del desastre.
Próximo paso en los tribunales
Actualmente, el caso se encuentra en la etapa de audiencia preliminar con la lectura de la acusación formal. El destino legal de los hermanos Espaillat está bajo la lupa: será el próximo 15 de junio cuando el juez determine si existen elementos suficientes para enviar a los imputados a un juicio de fondo.