TEHERÁN.- El gobierno de Irán confirmó este miércoles que se encuentra estudiando formalmente la propuesta de paz presentada por Estados Unidos para poner fin al conflicto bélico actual. La declaración ocurre en un contexto de extrema presión diplomática y militar, mientras Teherán busca en China un aliado clave para diseñar el mapa político de la región una vez cesen las hostilidades.
Diplomacia bajo presión El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmail Baqai, informó que el plan estadounidense está «en estudio» y que la posición oficial será transmitida a través de Pakistán, país que actúa como mediador principal en la crisis. No obstante, el camino hacia el acuerdo no está exento de tensiones: el presidente Donald Trump advirtió que, de no aceptarse sus condiciones, la campaña militar «Furia Épica» se reanudará con una intensidad «superior a la de antes».
El factor China y el futuro regional En paralelo, el canciller iraní, Abás Araqchi, sostuvo reuniones de alto nivel en Pekín con su homólogo chino, Wang Yi. Araqchi expresó que Irán confía en el gigante asiático para establecer un «nuevo marco regional de posguerra» que logre equilibrar el desarrollo económico con la seguridad colectiva.
Por su parte, el ministro Wang Yi instó a ambas potencias a un cese total de las hostilidades y a la reapertura inmediata del Estrecho de Ormuz, cuya parálisis ha afectado el comercio global tras incidentes recientes entre buques de guerra estadounidenses y drones iraníes.
Esperanza en la mediación Pese a la retórica belicista de Washington, el primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, manifestó tener «buenas esperanzas» de que la dinámica actual en el Golfo Pérsico desemboque en un acuerdo duradero. Según Sharif, la región está ante una oportunidad crítica para garantizar una estabilidad sostenible que ponga fin a meses de enfrentamientos directos y bloqueos navales.