Bebé abandonado en la Independencia: ¿Cuál es el protocolo legal para proteger su futuro en RD?

Janet Báez
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Santo Domingo – El reciente hallazgo de un recién nacido en una caja frente a una vivienda en el kilómetro 11 de la avenida Independencia no solo conmovió a los vecinos, sino que puso en marcha el complejo engranaje institucional de la República Dominicana. El pequeño, que fue rescatado gracias al llamado de un ciudadano, se encuentra ahora en el centro de un proceso que definirá su identidad y su vida.

El primer paso: El rescate médico y legal

Inmediatamente tras el hallazgo, el protocolo estatal dictamina que la prioridad es la salud. El menor es trasladado a un centro médico donde se emite un informe clínico. En esta fase, el Ministerio Público juega un rol clave al emitir una orden de retención, asegurando que el infante quede bajo custodia exclusiva del Estado, específicamente del Conani, evitando que sea entregado a particulares sin autorización.

La búsqueda de raíces: Tres meses de investigación

Contrario a lo que se piensa, la declaratoria de abandono no es automática. El Estado inicia una «carrera contra el anonimato» que incluye:

Investigación de campo: El Departamento de Gestión Territorial del Conani realiza tres levantamientos mensuales consecutivos.

Rastreo exhaustivo: Se indaga en hospitales, destacamentos y en el entorno del hallazgo para verificar si existe algún familiar biológico que reclame al menor.

Del anonimato a la nacionalidad

Si tras los 90 días no aparecen referentes familiares, el caso pasa al Tribunal de Niños, Niñas y Adolescentes. Aquí es donde ocurre el cambio jurídico fundamental:

Nombre provisional: Se le asigna una identidad temporal para los trámites.

entencia de Abandono: Un juez dicta formalmente este estatus jurídico.

Acta de Nacimiento: Con la sentencia, el tribunal autoriza al Conani a dotar al niño de un acta de nacimiento formal, garantizando su derecho constitucional a la nacionalidad dominicana.

Este proceso, aunque parezca burocrático, es la única garantía para que el menor pueda, eventualmente, ser declarado apto para la adopción y así integrarse a una familia que le brinde la estabilidad que le fue negada en sus primeros días de vida.

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