New York.- La ciudad de Nueva York se ha convertido en el campo de batalla político de una crisis sin precedentes. Mientras Nicolás Maduro aguarda en una celda de Brooklyn su comparecencia por cargos de «narcoterrorismo», las calles rugen en su contra. Este domingo, manifestantes rodearon el penal denunciando que la captura del mandatario no es un acto judicial, sino el primer paso de Donald Trump para tomar control de las mayores reservas de petróleo del mundo.
«No queremos otra guerra», sentenció la activista Zoe Alexandra frente a la cárcel de Brooklyn, calificando la detención como una medida militar unilateral e ilegal. La tensión ha escalado hasta el Ayuntamiento, donde el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, rompió filas con la Casa Blanca y llamó personalmente a Trump para expresar su rechazo total a la operación, marcando una fractura interna en EE. UU. mientras Maduro espera el inicio de un juicio histórico.