Santo Domingo. La manipulación de fuegos artificiales artesanales sigue cobrando víctimas inocentes en la República Dominicana. El más reciente caso ocurrió al norte de Santiago, donde un niño de 9 años resultó con heridas severas al estallar una «bazuca» de fabricación casera.
El hecho pone en evidencia dos realidades alarmantes: la falta de supervisión en el uso de estos artefactos y la vulnerabilidad del sistema de salud dominicano, que cuenta con muy pocos especialistas capacitados para tratar cuadros complejos de quemaduras.