WASHINGTON / CARACAS — Venezuela ha utilizado durante años un manual similar al de Rusia y Irán para evadir las duras sanciones estadounidenses contra su industria petrolera, recurriendo a una flota clandestina de buques envejecidos que transportan crudo a compradores internacionales.
Sin embargo, la amenaza de un bloqueo petrolero parcial anunciada por el presidente Donald Trump pone en riesgo de colapso este mercado negro, que —según funcionarios estadounidenses— engorda las finanzas del líder venezolano Nicolás Maduro y sostiene parcialmente la frágil economía del país.
Autoridades de Estados Unidos indicaron que las Fuerzas Armadas apuntarán a una red de embarcaciones ya sancionadas por el U.S. Treasury Department. Estos petroleros representarían alrededor del 70 % de las exportaciones de crudo venezolano, la mayoría con destino a compradores asiáticos que pagan mediante criptomonedas.
El economista venezolano Asdrúbal Oliveros explicó este miércoles en la radio pública del país que perder el acceso a esta red de barcos podría reducir los ingresos de Venezuela en unos 8,000 millones de dólares anuales, un golpe severo para las ya limitadas finanzas nacionales.