El presidente Donald Trump estaría explorando mecanismos para que el gobierno federal asuma el control del Memorial y Museo del 11 de Septiembre en el Bajo Manhattan, según trascendió esta semana. La idea generó una rápida y fuerte reacción de la gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, quien calificó la propuesta como un intento de apropiarse de un símbolo profundamente ligado a la memoria y resiliencia de los neoyorquinos.


“Pocos meses después de recortar fondos al Programa de Salud del World Trade Center, que atiende a sobrevivientes y socorristas, ahora el presidente Trump quiere hacerse cargo del Museo y Memorial del 9/11”, dijo Hochul en un comunicado emitido el viernes. La mandataria estatal subrayó que el sitio conmemorativo pertenece a las familias de las víctimas y al pueblo de Nueva York, no al gobierno federal.
A comienzos de este año, la administración Trump había anunciado además la reducción masiva de personal en el Instituto Nacional para la Seguridad y Salud Ocupacional, entidad encargada de supervisar el programa de salud del WTC. Esa decisión fue revertida tras un estallido de críticas bipartidistas en el Congreso, lo que, según legisladores locales, evidencia la fragilidad del compromiso de Washington con quienes todavía padecen las secuelas de los atentados.