Nueva York – El Departamento de Transporte de Estados Unidos ha impuesto nuevas medidas que afectan a todas las aerolíneas mexicanas, incluyendo las de pasajeros, carga y vuelos chárter, que deberán presentar sus horarios de vuelo para aprobación previa del gobierno estadounidense antes de operar en el país.
La decisión se mantendrá hasta que el secretario de Transporte, Pete Duffy, esté satisfecho con el trato que el gobierno mexicano otorga a las aerolíneas estadounidenses, en medio de una disputa sobre reciprocidad y condiciones equitativas en el espacio aéreo bilateral.
Entre las aerolíneas afectadas está Aeroméxico, cuyos aviones podrían comenzar a ser monitoreados de manera más visible en terminales clave como el aeropuerto LaGuardia de Nueva York, llevando esta tensión diplomática al terreno visual y operativo de uno de los aeropuertos más transitados del país.
En respuesta, las aerolíneas mexicanas han argumentado que no es justo ser castigadas por acciones que corresponden al gobierno de México, asegurando que ellas operan bajo normas internacionales y no tienen influencia sobre decisiones políticas o regulatorias a nivel estatal.
Por su parte, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios y no se refirió al tema durante ninguno de los discursos que ofreció el sábado, generando aún más incertidumbre sobre la posición oficial del gobierno mexicano frente a estas restricciones.
Esta situación aumenta las tensiones entre ambas naciones y pone bajo escrutinio la cooperación bilateral en materia de aviación, mientras los pasajeros, las aerolíneas y los aeropuertos —como LaGuardia— ya comienzan a sentir el impacto de la disputa.