La Organización de las Naciones Unidas (ONU) enfrenta una grave crisis económica que pone en entredicho su capacidad para ejecutar sus funciones esenciales, con una falta de financiamiento que sobrepasa los 5,100 millones de dólares, la entidad ha tenido que reducir presupuestos, suspender contrataciones y limitar servicios fundamentales.
Durante la reciente sesión de la Quinta Comisión de la Asamblea General, diversos países manifestaron su inquietud ante la escasez de liquidez que atraviesa la organización. Suiza, hablando también en nombre de Liechtenstein, advirtió que cada retraso en los aportes y servicio suprimido deteriora la credibilidad del organismo internacional.
En mayo pasado, la ONU cuantificó su déficit presupuestario en 2,400 millones de dólares correspondientes al presupuesto ordinario impago, y 2,700 millones de dólares en operaciones de mantenimiento de la paz.
Reubicación y rediseño estructural en la ONU
Ante la escasez de recursos, la ONU estaría evaluando una transformación profunda, que contemplaría el traslado de sus oficinas principales desde Nueva York y Ginebra hacia Nairobi, Kenia, según reportes de la prensa local, de acuerdo con un memorando filtrado, esta acción busca disminuir los costos administrativos y optimizar el desempeño institucional.
El secretario general, António Guterres, habría señalado que trasladar operaciones desde ciudades con altos costos como Viena, Ginebra y Nueva York hacia Nairobi permitiría un ahorro sustancial, la relocalización abarcaría áreas estratégicas como el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa).