Agencia: EFE
La casa donde el papa León XIV pasó sus primeros años, hasta entrar en el seminario con solo 14, se ha convertido en solo dos días en un peregrinaje: católicos que vienen a rezar, periodistas del mundo entero y curiosos de toda índole desfilan por el 212 de la calle 141 de Dolton para hacerse selfis o grabar videos para sus redes sociales.
La casa lleva vacía al menos dos años, y de hecho estuvo en el mercado hasta la pasada semana, cuando una inmobiliaria la llegó a tasar en 199,000 dólares, pero al llegar las noticias de que allí residió un ilustre ocupante, desapareció de la oferta. Nadie sabe qué planean hacer con ella.

Resulta llamativo que una casa de aspecto tan humilde pudiera alcanzar ese precio, y más en un vecindario tan degradado como el de Dolton, azotado por el desempleo y los episodios esporádicos de reyertas entre pandillas -no faltan tiroteos en las noches y trapicheos de droga en plena calle- que los vecinos relatan con enojo.
Resulta llamativo que una casa de aspecto tan humilde pudiera alcanzar ese precio, y más en un vecindario tan degradado como el de Dolton, azotado por el desempleo y los episodios esporádicos de reyertas entre pandillas -no faltan tiroteos en las noches y trapicheos de droga en plena calle- que los vecinos relatan con enojo.