Washington DC.- Ante las dificultades para cumplir con su meta de deportaciones masivas, el Gobierno de Donald Trump ha lanzado una nueva estrategia: pagar 1.000 dólares a los inmigrantes en situación irregular que decidan abandonar voluntariamente el país. El anuncio fue realizado por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), que explicó que el incentivo se entregará una vez confirmado el retorno al país de origen del migrante, a través de la nueva aplicación CBP Home.
Este cambio busca promover las salidas voluntarias, dejando atrás el enfoque anterior basado en el temor a ser detenido por agentes del ICE. A pesar de las duras acciones adoptadas por esta agencia —incluyendo detenciones sin acceso legal y deportaciones forzadas incluso a terceros países—, no se han alcanzado las cifras esperadas. El Gobierno ha expulsado alrededor de 142.000 personas en sus primeros meses, lejos del objetivo anual de un millón, dentro de una población estimada de más de 13 millones de indocumentados.
La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, defendió la medida afirmando que es la vía “más segura y económica” para salir de Estados Unidos, ahorrando hasta un 70% del costo de una deportación forzosa, que hoy ronda los 17.000 dólares por persona. Además del incentivo económico, el programa incluye apoyo logístico para el viaje.
El DHS compartió el caso de un migrante que, habiendo llegado durante el mandato de Biden, usó la nueva herramienta para viajar desde Chicago a Honduras. Según el Gobierno, se han reservado más pasajes para otras personas. La CBP Home reemplaza a la app CBP One, diseñada previamente para gestionar citas de asilo.
Aunque la Administración asegura que usar este programa podría facilitar una futura entrada legal, organizaciones defensoras de migrantes ponen en duda esa promesa, en paralelo, Trump busca ampliar los fondos para deportaciones en una propuesta republicana actualmente en debate en el Congreso.